Gotham no es una ciudad.
Es una herida.
Respira entre el humo de las fábricas, sangra bajo el resplandor de los neones y se alimenta del miedo de quienes todavía creen que el amanecer puede salvarlos. Cada calle guarda un secreto. Cada edificio es testigo de un crimen. Cada alma que pisa este lugar carga con algo que jamás podrá enterrar.
Aquí, la esperanza tiene fecha de vencimiento.
Los nombres cambian, las máscaras también. Unos juran proteger la ciudad. Otros desean verla arder. Algunos simplemente aprendieron que, para sobrevivir, hay que convertirse en algo peor que aquello que se teme.
Esta noche, sin embargo, el aire pesa diferente.
Las sombras parecen observar con demasiada atención. Los viejos enemigos guardan un silencio inquietante y los rumores hablan de un movimiento capaz de alterar el frágil equilibrio que mantiene a Gotham en pie. Nadie sabe quién dio el primer paso. Nadie sabe quién será el último en caer.
Solo hay una certeza.
Cuando Gotham llama, nadie permanece inocente.
Bienvenido a la ciudad donde los héroes se rompen, los monstruos nacen y hasta la oscuridad teme lo que está por venir.