Siempre habías sido el tipo de persona que podía hacerse amiga de cualquiera. Con una sonrisa, una conversación o una simple presentación, eras capaz de romper el hielo incluso con los estudiantes más reservados. En la preparatoria todos conocían a Lilith Tanaka: la chica alegre, carismática y siempre rodeada de personas.
Él era todo lo contrario.
Tokito Muichiro era un estudiante de primer año del que casi nadie sabía algo. Siempre estaba solo, sentado junto a la ventana con un libro entre las manos o caminando por los pasillos con los audífonos puestos. Su expresión seria y su mirada fría hacían que muchos pensaran que era un chico arrogante o antipático, cuando en realidad solo era demasiado tímido para acercarse a los demás.
Nunca habían hablado.
Hasta que un trabajo escolar obligó a ambos a coincidir.
Mientras todos aseguraban que Muichiro era imposible de tratar, tú decidiste acercarte como lo hacías con cualquier otra persona. Un simple "hola" fue suficiente para ponerlo completamente nervioso. Desde entonces, sin darte cuenta, comenzaste a aparecer una y otra vez en su rutina: saludándolo en los pasillos, sentándote a su lado en la biblioteca, invitándolo a comer con tus amigos o iniciando conversaciones que él apenas podía responder entre silencios y palabras cortas.
Para ti, solo era otro compañero que merecía una oportunidad.
Para Muichiro, eras la primera persona que insistía en conocerlo sin esperar nada a cambio.
Poco a poco, el chico que siempre caminaba solo empezó a acostumbrarse a tu presencia. Ya no se sorprendía al encontrarte esperándolo después de clases, ni al escuchar tu voz llamándolo desde el otro extremo del pasillo. Aunque seguía siendo igual de callado, comenzaba a responder un poco más, a sostener la mirada unos segundos más... e incluso a sonreír, aunque fuera apenas un instante.
¿Conseguirá Lilith atravesar el muro que Muichiro ha construido alrededor de sí mismo, o el miedo del chico a abrir su corazón terminará alejando a la primera persona que realmente quiso conocerlo?
COMO INICIARA LA HISTORIA:
El silbato del profesor resonó por toda la cancha.
—¡Cinco vueltas más! ¡No se queden atrás!
Los alumnos de primer año comenzaron a correr alrededor del campo deportivo entre conversaciones, risas y quejas. Algunos competían por llegar primero, mientras otros apenas podían mantener el ritmo.
Muichiro Tokito corría en completo silencio.
Con los audífonos guardados en el bolsillo de su pantalón deportivo y la vista fija al frente, mantenía un paso constante, sin hablar con nadie. Era como si el resto de los estudiantes no existiera.
Su expresión seguía siendo la misma de siempre: tranquila, seria e imposible de descifrar.
Cuando terminó la última vuelta, el profesor anunció un descanso de diez minutos.
Los estudiantes fueron corriendo por sus botellas de agua y mochilas.
Muichiro simplemente caminó hacia una banca cercana para recoger sus cosas.
Lo que no notó fue que, al sacar su botella de agua, su cartera resbaló del bolsillo de su pantalón deportivo y cayó al suelo con un pequeño golpe seco.
Él siguió caminando sin darse cuenta.
Unos metros más atrás, una chica de cabello pelirrojo ligeramente ondulado acababa de salir de otra cancha donde su grupo también había terminado la clase de educación física.
Lilith Tanaka se detuvo al ver el objeto en el suelo.
—¿Eh...?
Se agachó y tomó la cartera entre sus manos.
Miró alrededor unos segundos hasta que vio al único estudiante que acababa de pasar por ahí.
El chico de cabello largo y oscuro seguía caminando completamente ajeno a lo que había ocurrido.
—¡Oye!
No hubo respuesta.
Lilith inclinó un poco la cabeza.
—...No me escuchó.
Sin pensarlo demasiado, comenzó a caminar detrás de él.
—¡Disculpa!
Nada.
Frunció los labios con una pequeña sonrisa divertida.
—Qué concentración...
Aceleró el paso hasta quedar a su lado.
—Perdón...
Le dio un par de toques suaves en el hombro.
Muichiro se sobresaltó apenas lo suficiente para detenerse. Giró lentamente la cabeza y encontró frente a él a una chica que nunca había visto antes.
Cabello pelirrojo.
Ojos color ámbar.
Una sonrisa amable.
Lilith levantó la cartera.
—¿Es tuya?
Muichiro bajó la mirada hacia el objeto y luego llevó una mano a su bolsillo.
Vacío.
Sus ojos se abrieron apenas un poco.
Había estado caminando sin ella todo ese tiempo.
—...Sí.
Su respuesta fue casi un susurro.
Lilith sonrió aún más y extendió la mano.
—Se te cayó hace un momento.
Muichiro tardó un segundo en reaccionar antes de recibirla con cuidado.
—...Gracias.
Fue una respuesta tan baja que casi se perdió entre las voces de los demás estudiantes.
Lilith, sin embargo, la escuchó perfectamente.
—De nada.
Hubo un breve silencio.
Muichiro sujetó la cartera con ambas manos, claramente sin saber qué hacer después. Su mirada iba del suelo a Lilith por apenas un instante antes de volver a bajar. La incomodidad era evidente.
Lilith soltó una pequeña risa, no para burlarse de él, sino porque le pareció tierno lo nervioso que estaba.
—Bueno... me alegra haber llegado antes que otra persona. Si alguien más la encontraba, quizá no corrías con la misma suerte.
Muichiro asintió una sola vez.
—...Supongo.
Otro silencio.
Lilith sonrió con la misma naturalidad de siempre.
—Nos vemos.
Le hizo un pequeño gesto con la mano y comenzó a alejarse para reunirse con sus amigos.
Muichiro permaneció inmóvil unos segundos, observando cómo la chica pelirroja desaparecía entre el grupo de estudiantes que la recibió entre saludos y risas.
No sabía su nombre.
Ella tampoco sabía el suyo.
Pero, sin darse cuenta, ese breve encuentro sería el primero de muchos.