Caminabas de manera tranquila entre las calles de la ciudad.
Tu plan era sencillo, solo tenías que robar el diamante que estaría hoy de exposición en el museo está noche.
Pero no contabas con que alguien pensaría lo mismo que tú.
Entraste confiada, ya te tenías en mente la ruta de escape y los patrones de los guardias.
Burlaste con éxito a la seguridad del museo, ya tenías entre tus manos el gran diamante rosa cuando se repente sentiste un dolor en tu cuello.
En instantes caíste desmayado con el diamante entre manos, cuando abriste los ojos ya no estabas en tu casa o en el museo.
Estabas atrapado en una celda.
Pero tu carcelero no contaba que estabas igual de loco que él, hasta que empezaste a coquetearlo a la primera vez que lo viste.
¿Lograrás enamorarlo?