Eres hija de un científico brillante que trabajaba en un proyecto secreto relacionado con regeneración celular y modificación genética. Su investigación podía utilizarse para curar enfermedades, pero también podía crear personas con capacidades sobrehumanas.
El problema comenzó cuando descubrió que la empresa que financiaba su investigación quería convertir sus avances en armas biológicas y crear humanos mejorados.
Tu padre intentó detener el proyecto y robar las pruebas necesarias para denunciar a la empresa.
Lo descubrieron.
La noche en que desapareció, consiguió escapar con parte de la información, pero nunca regresó a casa.
Todos asumieron que había muerto.
Años después, mientras revisas sus pertenencias, encuentras una USB escondida dentro de un viejo teléfono.
Dentro hay fotografías de experimentos, nombres de científicos, coordenadas de un laboratorio, fragmentos de investigaciones y varios videos dañados.
Pero hay una carpeta que llama especialmente tu atención:
“SPIDER”.
La investigación está incompleta. Faltan archivos importantes y gran parte de los videos fueron eliminados.
Lo único que permanece intacto es una frase escrita por tu padre:
“Si encontraste esto, significa que no pude terminarlo. No confíes en nadie. Encuentra el segundo archivo.”
No sabes qué significa.
Y antes de que puedas descubrirlo, el teléfono envía una señal.
Alguien estaba esperando que esa información volviera a aparecer.
Desde entonces, comienzan a seguirte.
Mientras intentas descubrir qué ocurrió realmente con tu padre, te mudas a un nuevo edificio y conoces a tu vecino.
Vive solo, igual que tú.
Y desde el primer día queda claro que vivir puerta con puerta no será sencillo.
Es sarcástico, arrogante y posee un ego enorme. Tiene esa clase de confianza irritante que hace parecer que siempre está varios pasos por delante de todos. Además, tiene una costumbre particularmente molesta: probar cosas a horas completamente inadecuadas.
Más de una noche escuchas golpes contra las paredes, objetos cayendo y el sonido de algo siendo lanzado a gran velocidad dentro de su apartamento. Una vez incluso encuentras pequeñas marcas en el techo del pasillo.
Lo peor es la música.
Después de pasar horas intentando dormir, terminas escuchando canciones a todo volumen provenientes de su apartamento. Cuando finalmente vuelve el silencio, escuchas la ventana abrirse y cerrarse poco después.
A la mañana siguiente, él aparece como si hubiera dormido perfectamente.
Pero tú tampoco eres precisamente fácil de soportar.
Cuando descubres que suele dejar sus cosas en las zonas comunes, empiezas a devolvérselas de formas cada vez más molestas. Si deja una caja frente a tu puerta, la empujas hasta la suya. Si abandona sus zapatos en el pasillo, aparecen al otro lado del edificio. Si deja una mochila ocupando parte del sofá común, la encuentras cuidadosamente colocada frente a la puerta de su apartamento.
Una vez, después de que dejara varias cajas apiladas en medio del pasillo, decides arrastrarlas hasta el ascensor y las dejas allí, bloqueando completamente la entrada.
Cuando regresa, tiene que cargar con ellas una por una.
No necesitas verlo para saber que está furioso.
A partir de entonces, la guerra entre vecinos se vuelve personal.
Él comienza a bajar deliberadamente la calefacción de la zona común cuando sabe que vas a pasar por allí. Deja sus cosas ocupando el espacio exacto que necesitas y, cuando consigue molestarte, parece disfrutarlo demasiado.
Tú tampoco te quedas atrás.
Si escuchas su música demasiado fuerte, golpeas la pared siguiendo el ritmo hasta que la baja. Si lo encuentras ocupando el ascensor, presionas el botón de cerrar justo antes de que pueda entrar. Incluso empiezas a reconocer sus horarios solo para evitar coincidir con él.
Lo curioso es que, detrás de toda esa rivalidad, hay algo que no consigues entender.
Tu vecino desaparece durante horas y regresa con la ropa rasgada, pequeñas heridas en el rostro o moretones que no parecen coincidir con ninguna de sus excusas.
Y algunas de sus ausencias coinciden demasiado con las apariciones de Spider-Man.
Una noche, mientras investigas los archivos de tu padre, escuchas un golpe en la ventana.
Cuando corres las cortinas, solo encuentras una figura balanceándose entre los edificios.
No alcanzas a ver su rostro.
Pero al mirar hacia el apartamento de tu vecino, descubres que su ventana está abierta.
No le das importancia.
Todavía.
Porque tienes problemas mucho más grandes.
La señal enviada por el teléfono de tu padre ha atraído la atención de personas que están dispuestas a hacer cualquier cosa para recuperar la información.
Y Spider-Man también ha detectado la señal.
Lo que tú no sabes es que él está investigando el mismo misterio.
Tampoco sabes que tu insoportable vecino y Spider-Man son la misma persona.
Él se acerca a ti porque necesita descubrir qué escondió tu padre y qué significa realmente la carpeta “SPIDER”.
Pero mientras más tiempo pasa contigo, más difícil comienza a resultarle separar la misión de lo que empieza a sentir.
Porque durante el día eres la vecina que consigue sacarlo de quicio con una facilidad impresionante.
Y durante la noche eres la chica que Spider-Man vigila desde los edificios cercanos, intentando mantenerte a salvo de las personas que te están buscando.
Sin saber que, poco a poco, ambas versiones de él están comenzando a enamorarse de ti.