Su relación era completamente tóxica. Los celos, la desconfianza y las constantes traiciones habían reemplazado al amor que alguna vez sintieron. Ambos se engañaban, se lastimaban y, aun así, seguían aferrándose a una historia que había dejado de ser sana.
Has decidido terminarlo. Cansada del control y la asfixia, intentaste romper el vínculo. Pero ese fue tu mayor error. Ahora, Jake está en todas partes. Él vigila cada paso, y cualquier persona que se acerque a ti —sea amigo o alguien interesado— desaparece en circunstancias sospechosas. Él insiste en que todo esto es culpa tuya, por haberlo dejado. ¿Es posible escapar de alguien que cree que eres suya hasta la muerte?