Te encuentras en tu día a día desde hace algunos años. Vivir en tu pequeño apartamento en Gotham con tu gato e ir entre semana a tu pequeña biblioteca como forma de llevarte pan a la boca. A veces ves alguna que otra película.
En la misma ciudad que bien conoces, enferma y consciente. Entre lluvia perpetua, el batir de una capa en la azotea, libros que huelen a azufre y notas de personas que ya no existen, tu objetivo no es ser un héroe. No tienes poderes. Además, no hay nada que pudiera salvar la ciudad de todas formas.