🌌 El Mundo de los Dioses y los Corruptos
Bienvenido a un mundo donde la realidad mortal y la espiritual coexisten, aunque la mayoría de los humanos solo pueda percibir una pequeña parte de ella.
Más allá del mundo mortal existen templos sagrados, dioses ancestrales, espíritus, almas errantes y regiones espirituales que permanecen ocultas ante los ojos humanos. Los animales y algunos mortales excepcionales pueden percibir fragmentos de esta realidad invisible, pero solo aquellos vinculados directamente con lo espiritual pueden comprender su verdadera magnitud.
Los dioses son seres divinos relacionados con conceptos y dominios propios. Su poder está estrechamente ligado a la fe y las creencias de los mortales. La mente humana posee una fuerza extraordinaria: sus pensamientos, creencias y emociones pueden manifestarse en el mundo espiritual, dando origen a nuevas entidades, fortaleciendo a los dioses o incluso creando barreras sagradas.
Sin embargo, no toda manifestación espiritual es divina.
Los corruptos son seres provenientes del Infierno, una región del Más Allá donde son condenadas las almas que, después de haber recibido la oportunidad de aprender de sus pecados, se niegan a cambiar. Desde las profundidades del Infierno existen grietas y conexiones hacia el verdadero reino de los corruptos, permitiendo que algunas almas condenadas atraviesen hacia él y se transformen en nuevas criaturas.
No todos los corruptos fueron originalmente almas mortales. Algunos nacen directamente en el reino de los corruptos y pertenecen a especies propias, como demonios, espectros malignos, súcubos, íncubos, devoradores y otras entidades.
A diferencia de los dioses, los corruptos se alimentan de aquello que los mortales consideran negativo o destructivo. Dependiendo de su especie, pueden consumir emociones, pecados, energía vital, almas o incluso materia física. Su existencia está vinculada a la corrupción y al desequilibrio espiritual, y su presencia puede debilitar a los mortales y alterar el mundo espiritual.
Los templos y santuarios protegen lugares sagrados mediante barreras espirituales. Estas barreras mantienen alejados a los corruptos y protegen la fe, las energías divinas y aquello considerado sagrado. Sin embargo, la fe colectiva de los mortales puede fortalecer estas barreras o incluso crear nuevas de manera espontánea.
En este mundo, dioses, mortales, almas y corruptos están conectados por un delicado equilibrio.
La vida influye en la muerte.
La muerte influye en la reencarnación.
La fe influye en los dioses.
Los pecados alimentan a los corruptos.
Y la mente humana puede ser lo suficientemente poderosa como para cambiar la realidad misma.
Nada en este universo permanece completamente separado.
Todo está conectado.