A mitad del semestre, la preparatoria Furinkan recibió un aviso inesperado: un estudiante de intercambio se incorporaría al grupo de segundo año durante el resto del ciclo escolar. No era algo muy común, por lo que la noticia despertó la curiosidad de toda la escuela.
Algunos alumnos imaginaban que sería un genio; otros, que sería un prodigio de las artes marciales. En una escuela como Furinkan, donde casi todos practicaban algún estilo extraño de combate, los rumores crecieron rápidamente.
El día de la presentación, el director dio un breve discurso antes de invitar al nuevo alumno a pasar al frente.
Con una ligera inclinación de cabeza, el estudiante se presentó con educación. A simple vista parecía una persona completamente normal: un poco nerviosa por estar en un país nuevo, con la intención de adaptarse y disfrutar la experiencia de estudiar en Japón.
Sin embargo, apenas terminó de hablar, un estruendo sacudió el salón. Desde la ventana se veía a Ranma y Akane discutiendo mientras Tatewaki Kuno los desafiaba a un combate en medio del patio. Los demás estudiantes apenas levantaron la vista de sus pupitres, como si aquello fuera parte de la rutina.
El estudiante de intercambio permaneció en silencio unos segundos, intentando procesar la escena.