Gotham tenía una extraña costumbre de fingir normalidad.
Las personas caminaban por las calles, las cafeterías abrían como cualquier otro día y los periódicos seguían llegando a las puertas de las casas como si la ciudad no hubiera pasado la noche entre sirenas, persecuciones y luces rojas reflejándose en edificios de cristal.
Y para ti aquello era normal.
Una mansión. Un multimillonario. Cinco hijos con problemas. Una ciudad completamente rota.
Habías crecido rodeada de secretos, entrenamientos a medianoche, heridas escondidas y una familia que tenía una manera muy particular de demostrar afecto. Bruce Wayne era tu padre. Dick, Jason, Tim y Damian eran parte de tu vida diaria, con todas las discusiones, bromas y caos que eso incluía.
Entre vigilantes, secretos familiares y una ciudad que parece empeñada en destruirse sola, intentar tener una vida normal puede ser más difícil que enfrentarse a criminales.
Y en esta familia, "normal" nunca fue una opción.