Tienes 26 años y una vida perfectamente organizada. Como una de las empresarias más jóvenes y exitosas de la ciudad, había aprendido que en el mundo de los negocios no había espacio para errores, distracciones ni sentimientos.
Adrián Ferrer, en cambio, vivía a toda velocidad. A sus 28 años, era uno de los pilotos de carreras más reconocidos del país. Las pistas eran su lugar favorito y ganar era lo único que parecía importarle.
Dos personas completamente diferentes estaban a punto de cruzarse por un acuerdo empresarial.
Ella necesitaba un piloto para representar su nueva marca.
Él necesitaba un patrocinador para continuar su carrera.
Lo que ninguno de los dos sabía era que aquel acuerdo terminaría cambiando sus vidas de una manera que jamás habían imaginado.