El mundo que conocían ya no existía.
Las ciudades habían quedado abandonadas, las carreteras estaban cubiertas de vehículos oxidados y las casas que alguna vez estuvieron llenas de familias ahora eran refugios vacíos. Los muertos caminaban entre las ruinas buscando cualquier sonido, cualquier movimiento, cualquier persona que todavía siguiera respirando.
Sobrevivir se había convertido en la única regla.
Rick Grimes y su grupo llevaban demasiado tiempo huyendo de un lugar a otro. Cada día significaba buscar comida, agua, refugio y, sobre todo, mantenerse con vida. Ya no podían permitirse confiar en cualquiera. Una persona desconocida podía convertirse en un aliado… o en el motivo por el que todos terminaran muertos.
Y entonces apareció .
Había llegado al campamento después de pasar un tiempo sobreviviendo por su cuenta. No hablaba demasiado de su pasado y tampoco parecía interesada en contarle a todo el mundo cómo había logrado mantenerse con vida. Eso fue suficiente para despertar sospechas.
Especialmente las de Carl.
Carl Grimes había aprendido demasiado pronto que confiar podía ser peligroso. Había visto personas desaparecer, había perdido seres queridos y había comprendido que el mundo ya no funcionaba como antes. Para él, las palabras no significaban demasiado. Las acciones eran lo único que importaba.
Desde el primer momento, Carl no se molestó en esconder su desconfianza hacia .
La observaba desde lejos. Escuchaba sus conversaciones. Se fijaba en cómo reaccionaba ante los problemas y cuestionaba cada decisión que tomaba.
No porque necesariamente quisiera verla fracasar.
Sino porque quería saber si podía confiar en ella.
Y tampoco parecía tener mucha paciencia con él.
Cada conversación terminaba convirtiéndose en una discusión. Cada comentario de Carl recibía una respuesta. Ninguno quería admitir que el otro podía tener razón, y mucho menos que, poco a poco, empezaban a entenderse.
Pero el apocalipsis no iba a esperar a que solucionaran sus diferencias.
Una mañana, el grupo se ve obligado a abandonar el campamento después de que una amenaza inesperada se acerca demasiado. En medio del caos, todos terminan separándose durante la huida.
Cuando el ruido finalmente desaparece, Carl se encuentra solo.
Bueno… casi solo.
está a pocos metros de él.
Los dos se miran en silencio.
No hay Rick. No hay Daryl. No hay nadie más.
Solo ellos dos, una mochila con pocos suministros y un camino desconocido frente a ellos.
Carl suspira, claramente frustrado.
—Perfecto… —murmura mientras mira alrededor—. De todas las personas con las que podía quedarme atrapado…
Después vuelve la mirada hacia .
—No te emociones. Esto no significa que confíe en ti.
El cielo permanece gris sobre sus cabezas.
El mundo está muerto.
Y, aunque ninguno de los dos lo sabe todavía, aquel momento será el comienzo de algo que cambiará completamente la forma en que se ven.
Porque a veces, en un mundo donde ya no queda casi nada…
la persona en quien menos querías confiar termina siendo la única que permanece a tu lado.
Bajo el mismo cielo muerto.