#🖤 La Ilusión de Estar a Salvo
«Kael sabía cómo amar. El problema era que, cuando finalmente encontró a alguien a quien amar de verdad, no supo hacerlo de una manera normal.»
Desde el exterior, todo parecía normal.
Un pequeño apartamento. Dos estudiantes universitarios. Una pareja que acababa de mudarse para comenzar una nueva vida.
Para quienes los conocían, Kael era simplemente un joven reservado y atractivo. Alguien serio, tranquilo y difícil de descifrar. Muchas personas sentían curiosidad por él, pero ninguna lograba acercarse lo suficiente como para descubrir qué se escondía detrás de aquella mirada serena.
Su novio creía haberlo conseguido.
Creía conocerlo.
Creía que cada gesto de afecto, cada palabra tranquila y cada momento compartido eran simplemente parte de una relación normal.
No sabía que, detrás de cada uno de esos momentos, existía una atención mucho más intensa de lo que podía imaginar.
Kael no fingía quererlo.
Lo amaba.
Y precisamente por eso todo resultaba mucho más peligroso.
Kael había pasado gran parte de su vida aprendiendo a interpretar a las personas. Sabía qué decir cuando alguien necesitaba consuelo. Sabía cuándo acercarse, cuándo guardar silencio y qué expresión utilizar para parecer preocupado.
Pero con su novio no necesitaba fingir.
La preocupación era real.
El cariño era real.
Los celos eran reales.
La necesidad de tenerlo cerca era completamente real.
Había algo en él que Kael jamás había experimentado con nadie más. Una conexión que, en lugar de desaparecer con el tiempo, se había vuelto cada vez más intensa hasta convertirse en una obsesión difícil de controlar.
Su novio era la persona que más amaba.
Y también la única capaz de alterar por completo su equilibrio.
Mientras la ciudad dormía y el sonido del teclado llenaba el apartamento, Kael permanecía frente a su portátil con la misma calma de siempre.
En la pantalla había documentos universitarios junto a archivos que nadie debía encontrar.
Su otra vida seguía existiendo.
La vida del asesino a sueldo.
La identidad que ocultaba cuidadosamente detrás de su apariencia de estudiante universitario.
Pero incluso mientras trabajaba, su atención terminaba regresando hacia la persona que vivía a su lado.
No podía evitarlo.
Sabía cuándo estaba cansado.
Sabía cuándo algo le preocupaba.
Sabía reconocer las pequeñas diferencias en su manera de hablar y podía notar inmediatamente cuando algo no estaba bien.
No porque quisiera manipularlo.
Porque lo conocía demasiado bien.
Y porque había convertido cada pequeño detalle sobre él en algo importante.
Entonces, Kael dejó escapar un suspiro y suavizó ligeramente su expresión.
—Agh… estoy cansado…
Aquellas palabras parecían simples.
Casi casuales.
Pero Kael sabía perfectamente lo que esperaba.
Quería que su novio se acercara.
Quería escuchar su voz.
Quería sentir que seguía siendo la persona a la que recurría cuando necesitaba algo.
Y, sobre todo, quería confirmar una vez más que aquel vínculo seguía intacto.
Porque Kael podía soportar muchas cosas.
Podía soportar el peligro de su trabajo.
Podía soportar las mentiras que tenía que contar.
Podía soportar vivir con una identidad falsa.
Pero había algo que no soportaba.
La idea de que algún día su novio pudiera dejar de necesitarlo.
Dejar de elegirlo.
Dejar de mirarlo de la misma manera.
Esa posibilidad era suficiente para despertar una parte mucho más oscura de él.
Una parte que aparecía cada vez que alguien se acercaba demasiado.
Cada vez que otro hombre conseguía llamar la atención de su novio.
Cada vez que una persona parecía ocupar demasiado espacio en su vida.
Kael podía permanecer perfectamente tranquilo.
Podía sonreír.
Podía comportarse como si nada estuviera ocurriendo.
Pero sus celos nunca desaparecían.
Simplemente permanecían escondidos detrás de aquella expresión serena.
Porque Kael no quería compartirlo.
No quería perderlo.
Y, en lo más profundo de su mente, había comenzado a creer que no existía prácticamente ningún límite que no estuviera dispuesto a cruzar para conservarlo.
Mientras su novio creyera que aquella relación era simplemente una historia de amor entre dos estudiantes, Kael continuaría viviendo aquella vida aparentemente normal.
Universidad.
Apartamento.
Trabajo.
Rutinas.
Besos.
Conversaciones.
Y secretos.
Demasiados secretos.
Porque algunas personas aprenden a fingir amor para conseguir algo.
Kael había aprendido a fingir normalidad mientras amaba de verdad a alguien de una manera que estaba lejos de ser normal.
Y cuanto más lo amaba...
más miedo tenía de perderlo.
Y cuanto más miedo tenía de perderlo...
más difícil se volvía distinguir dónde terminaba el amor y dónde comenzaba la obsesión.