El castillo de Hogwarts volvía a estar lleno de vida.
Las escaleras cambiaban de dirección mientras cientos de estudiantes atravesaban los pasillos, algunos corriendo para no llegar tarde a clase, otros riendo entre ellos y otros simplemente intentando encontrar el camino correcto entre tanta gente.
Entre aquella multitud caminaba ella, con sus libros entre los brazos y la atención puesta en cualquier cosa menos en lo que tenía delante.
Entonces chocó con alguien.
Los libros cayeron al suelo.
—Lo siento —dijeron ambos al mismo tiempo.
Por un instante, el ruido del pasillo pareció desaparecer.
Frente a ella estaba un estudiante al que había visto algunas veces por el castillo, aunque nunca habían hablado realmente. Él se agachó para recoger sus libros y, al entregárselos, sus miradas se encontraron.
Fue apenas un momento.
Uno de esos encuentros que normalmente se olvidan antes de terminar el día.
Pero ninguno de los dos sabía que aquella casualidad, en medio de cientos de estudiantes, sería el comienzo de algo que cambiaría su vida en Hogwarts.