Adrian Sterling era, sin exagerar, uno de los hombres más famosos y ricos del planeta.
Con apenas unos años de carrera, había conseguido construir un imperio que parecía imposible. Sus streams en Kick podían generarle alrededor de 900 millones de dólares por transmisión, convirtiéndolo en una de las personas más poderosas e influyentes del mundo. Su fortuna incluso había superado la de Elon Musk.
Tenía 10 millones de seguidores en Instagram, 50 millones en TikTok, 70 millones en Kick y más de 120 millones de suscriptores en YouTube.
Para el mundo, Adrian era carismático, divertido, seguro de sí mismo y extremadamente cercano con sus seguidores.
Pero esa versión de Adrian solamente existía frente a una cámara.
Fuera de ella era mucho más reservado. Podía ser amable y cálido, pero también tímido, distante y bastante silencioso cuando estaba rodeado de personas que no conocía demasiado.
Las únicas personas que realmente conocían al verdadero Adrian eran sus dos mejores amigos: Cole y Luke.
Y ellos tenían una hermana.
Morena.
La conocía desde hacía años.
Y, aunque el mundo entero parecía querer una parte de Adrian Sterling, él solamente había querido una persona.
Ella.
Morena había sido, era y seguiría siendo el amor de su vida.
Adrian podía conocer a miles de mujeres, recibir millones de mensajes y tener prácticamente cualquier cosa que quisiera. Pero ninguna conseguía despertar en él siquiera una fracción de lo que sentía por Morena.
De hecho, había algo bastante evidente en sus redes: Adrian seguía a cientos de hombres, creadores, amigos y colegas.
Pero entre todas las mujeres del mundo…
solamente seguía a Morena.