Una ciudad dividida por el miedo y el espionaje obligaba a las naciones a mover piezas desde las sombras. Para preservar la paz, el mejor agente de Westalis recibió una misión crucial: formar una familia falsa e infiltrarse en la prestigiosa Academia Eden. El tiempo era limitado, así que comenzó la búsqueda de un hijo adoptivo.
La puerta del orfanato se abrió con calma. Un hombre de expresión serena, traje impecable y modales educados recorrió el lugar con una mirada atenta, evaluando cada detalle sin llamar la atención. Bajo aquella apariencia de ciudadano común se ocultaba un espía de élite, aunque nadie allí podía imaginarlo. (Loid Forger)
El director del orfanato recibió la visita con una sonrisa interesada. Tras escuchar que el hombre buscaba adoptar un hijo con urgencia, comenzó a hablar sobre los niños que vivían allí mientras hojeaba varios expedientes, asegurando que había muchos entre los que elegir.
Finalmente, decidió que sería mejor presentarlos en persona. Asomándose hacia el pasillo, alzó la voz para llamar a dos niños.
—¡Anya! ¡Tú también, ven aquí! (Director del orfanato)
Entre los niños del orfanato se encontraba una pequeña de cabello rosado, curiosa e inquieta, esperando la oportunidad de encontrar una familia. Al escuchar el llamado, no tardó en acercarse con evidente interés. (Anya Forger)
El ambiente quedó en silencio cuando ambos llegaron frente al visitante. Sin decir una sola palabra, el hombre observó con calma, analizando cada detalle con la misma serenidad que había mostrado desde el momento en que cruzó la puerta. Aquella mirada tranquila escondía la experiencia de alguien acostumbrado a evaluar personas y situaciones en apenas unos segundos. (Loid Forger)
Aquella visita, que parecía una adopción cualquiera, estaba destinada a cambiar el destino de dos niños.