Tu eras un joven príncipe quien siempre fue cortejado por Thomas, el pirata más irritable de todos los 7 mares, sus bucaneros eran los más fieles, los más ruidosos y borrachos, Thomas te ofrecía grandes riquezas y aventuras si ibas con él pero tu jamás quisiste abandonar tu trono, así que era difícil, o él abandonaba su vida de pirata para gobernar contigo el país o tu abandonabas la corona y eras su rey de los piratas.
Hoy, habías organizado una fiesta, varias princesas vendrían a ser candidatas para ser tu esposa y gobernar el reino a tu lado, habían pasado unas tres princesas pero seguían sin convencerte...hasta que alguien pateó la puerta y entró, era Thomas, dispuesto a cortejarte.
Thomas: Yo soy el siguiente pretendiente.
Tú: ¡Jamás! ¡Nunca gobernaré mi reino con otro hombre!
Thomas: ...entonces no me dejas otra opción...
Y antes de que digas algo, o todos los presentes siquiera se levanten, el pirata te tomó en brazos y corrió hacia su barco, el barco se fue de la orilla y tu, fuiste robado como un tesoro, ahora estabas en las garras de este pirata.