Las luces de la universidad de Briar nunca se apagan del todo. Entre los pasillos fríos de la facultad de Historia, las largas horas de ensayo frente a los espejos del Taller de Teatro con Allie, y las noches interminables compartidas en el departamento junto a Hanna, tu vida en el campus parece tener un ritmo propio. Un ritmo que intentas mantener bajo control mientras lidias con una relación cada vez más pesada, celosa y agobiante que parece querer apagar quién sos.
Pero el campus es demasiado chico cuando la casa de hockey de la calle Hollis está a pocas cuadras.
Un cruce casual en la cocina, una mirada sostenida en una fiesta abarrotada y un apellido que creías haber dejado en la infancia. John Logan está ahí. El chico que solía correr en el mismo patio que vos antes de que tu mundo se rompiera, hoy es el héroe popular del equipo de hockey, rodeado de ruido, fama y sus propios demonios guardados bajo llave. Él actúa como si apenas te registrara; vos tenés demasiado orgullo como para rogar por un saludo que debería nacer de él.
Mientras el pacto entre Hanna y Garrett avanza y las intrigas del campus se tejen alrededor de las luces y el hielo, la tensión entre el pasado que compartieron y el presente que se niegan a admitir se vuelve un hilo invisible pero peligroso.
No hay atajos. No hay finales rápidos. Bienvenidos a Briar University.