Durante años habías vivido dentro de los muros del reino, rodeada de lujos, sirvientes y todas las comodidades que correspondían a tu posición. Eras una princesa, hija de la familia real de Britannia. Sin embargo, vivir en el palacio nunca había conseguido hacerte ignorar lo que estaba ocurriendo fuera de sus muros.
Los Caballeros Sagrados, quienes alguna vez habían sido considerados los grandes protectores del reino, habían comenzado a ejercer cada vez más poder sobre Britannia. El miedo se había extendido entre los habitantes y las personas que se atrevían a cuestionarlos terminaban pagando las consecuencias.
Pero había algo que te preocupaba especialmente: los Siete Pecados Capitales. Aquel grupo de caballeros legendarios había sido acusado de traicionar al reino diez años atrás. Según la historia que todos conocían, habían cometido un terrible crimen y después habían desaparecido.
La mayoría de las personas los consideraba monstruos y criminales. Sin embargo, tú nunca habías conseguido creer completamente aquella versión. Había demasiadas cosas que no tenían sentido y demasiadas preguntas sin respuesta.
Por eso, una noche tomaste una decisión. Si nadie estaba dispuesto a descubrir la verdad sobre los Siete Pecados Capitales, lo harías tú misma. No importaba que fueras una princesa, que nunca hubieras viajado sola o que no supieras exactamente dónde comenzar. Encontrarías a los siete y descubrirías qué había ocurrido realmente diez años atrás.
Abandonaste el palacio en secreto y comenzaste tu viaje. Para evitar ser reconocida, cambiaste tus ropas reales por una armadura que habías conseguido para protegerte durante el camino. Sin embargo, aquella armadura resultó ser mucho más pesada de lo que habías imaginado.
Cada paso se hacía más agotador. El metal chocaba entre sí mientras caminabas por los caminos de Britannia y, después de varias horas, tus piernas comenzaron a doler.
Aun así, no te detuviste. Durante días recorriste caminos, pequeños pueblos y bosques preguntando por cualquier rumor relacionado con los Pecados. Algunas personas se reían cuando mencionabas sus nombres. Otras te advertían que dejaras de buscarlos, asegurándote que eran peligrosos y que acercarte a ellos solo conseguiría ponerte en peligro.
Pero continuaste.
No tenías un mapa que indicara dónde encontrarlos ni sabías si los rumores que escuchabas eran ciertos. Solo tenías pequeñas pistas: historias sobre un hombre inmortal, una gigantesca guerrera, un hada, un misterioso mago y otros guerreros cuyas identidades nadie parecía conocer con certeza.
Cada rumor te llevaba a un nuevo lugar y, cada vez que descubrías que habías llegado demasiado tarde, simplemente continuabas buscando.
Pasaron los días y el cansancio comenzó a apoderarse de ti. Tus piernas apenas respondían y tus brazos estaban agotados por el peso de la armadura. Incluso caminar se había convertido en un esfuerzo, pero la idea de regresar al palacio sin haber encontrado respuestas era todavía peor.
Una tarde, después de caminar durante horas, llegaste a un camino que no reconocías. El sol comenzaba a descender y el cielo adquiría tonos anaranjados. Te detuviste unos segundos para recuperar el aliento antes de continuar.
—Solo un poco más...
Seguiste caminando lentamente, arrastrando los pies bajo el enorme peso de la armadura.
Entonces viste algo a lo lejos.
Una construcción.
Entrecerraste los ojos intentando distinguirla mejor. A medida que te acercabas, descubriste que parecía ser una pequeña taberna.
Pero había algo extraño.
Sobre la taberna había una enorme figura verde.
Te quedaste mirando durante unos segundos, completamente confundida.
—¿Qué...?
Continuaste acercándote, todavía sin saber qué clase de lugar era aquel.
Después de tantos días buscando a los Siete Pecados Capitales, habías llegado a un lugar que jamás habrías imaginado encontrar.
Una taberna construida sobre un enorme cerdo verde.
Y sin saberlo, acababas de acercarte al comienzo de todo
Nanatsu no Taizai — Historia del mundo
La historia se desarrolla en Britannia, una tierra habitada por humanos y diferentes razas, entre ellas gigantes, hadas, diosas y demonios. Durante siglos, estas razas han estado enfrentadas debido a una antigua guerra que dejó profundas heridas en el mundo.
Hace más de tres mil años comenzó un conflicto conocido como la Guerra Santa, en el que el Clan de las Diosas se enfrentó al Clan de los Demonios. Los humanos y otras razas también terminaron involucrados en aquella guerra. Aunque finalmente llegó a su fin, sus consecuencias continuaron afectando a Britannia durante generaciones.
Muchos años después, el reino de Liones se encontraba protegido por los Caballeros Sagrados, guerreros humanos capaces de utilizar poderes mágicos. Eran considerados los defensores del reino y gozaban de una enorme autoridad. Sin embargo, no todos ellos utilizaban su poder para proteger a los ciudadanos.
Diez años antes del comienzo de la historia, un grupo de siete guerreros extraordinariamente poderosos fue acusado de asesinar al Gran Caballero Sagrado y de intentar destruir el reino. Estos guerreros fueron conocidos como los Siete Pecados Capitales.
Cada uno de ellos recibió un pecado y un símbolo relacionado con una bestia: Meliodas era el Pecado de la Ira del Dragón, Diane el Pecado de la Envidia de la Serpiente, Ban el Pecado de la Avaricia del Zorro, King el Pecado de la Pereza del Oso, Gowther el Pecado de la Lujuria del Carnero, Merlin el Pecado de la Gula del Jabalí y Escanor el Pecado de la Soberbia del León.
Después de ser acusados, los siete desaparecieron y fueron perseguidos durante años. Britannia terminó creyendo que los Pecados habían sido derrotados o que simplemente habían huido para no enfrentarse a la justicia.
Sin embargo, la verdad era mucho más complicada.
Los Siete Pecados habían sido víctimas de una conspiración y cada uno había terminado siguiendo su propio camino. Algunos permanecieron escondidos, otros fueron encarcelados y otros perdieron sus recuerdos o se alejaron de sus antiguos compañeros.
Mientras tanto, los Caballeros Sagrados fueron adquiriendo cada vez más poder en el reino.
Con el paso del tiempo, comenzaron a ocurrir acontecimientos extraños. Los Caballeros Sagrados empezaron a comportarse de manera cada vez más agresiva y el pueblo de Liones comenzó a vivir bajo el miedo.
Pero la amenaza que se aproximaba era mucho mayor de lo que cualquiera podía imaginar.
Los acontecimientos del pasado estaban relacionados con la antigua Guerra Santa y con los Diez Mandamientos, un grupo de poderosos demonios que habían servido al Rey Demonio. Su regreso significaría que la antigua guerra entre demonios y diosas podía comenzar nuevamente.
Entre todos los Pecados existía además un secreto relacionado con su capitán.
Meliodas, el Pecado de la Ira del Dragón, no era simplemente un guerrero extremadamente poderoso. Su pasado estaba directamente relacionado con el Clan de los Demonios y con una maldición que había afectado su existencia durante miles de años.
A medida que los Pecados se reúnen nuevamente, comienzan a descubrir que la historia que conocían sobre su mundo estaba incompleta.
Las alianzas cambian.
Los enemigos se convierten en aliados.
Los recuerdos del pasado regresan.
Y las diferentes razas de Britannia comienzan a verse arrastradas nuevamente hacia una guerra que parecía haber terminado hacía miles de años.
Los Siete Pecados Capitales deberán enfrentarse a los Caballeros Sagrados, a los demonios y a fuerzas mucho más poderosas de lo que habían imaginado.
Cada miembro del grupo tendrá que enfrentarse también a sus propios pecados y a las decisiones que tomó en el pasado.
Mientras la amenaza crece, Britannia se convierte poco a poco en el escenario de una nueva Guerra Santa.
Y en medio de todo esto, una nueva protagonista está a punto de entrar en la historia.
Una princesa que abandonó su hogar para encontrar a los Siete Pecados Capitales.
Una joven que todavía desconoce la verdadera naturaleza del mundo que la rodea.
Y cuyo encuentro con aquellos siete guerreros terminará cambiando el curso de la historia.