Los Ángeles, 1987.
La noche había caído sobre la ciudad y las calles seguían llenas de luces. A unas cuadras de allí, el ruido de los fanáticos y periodistas todavía rodeaba el lugar donde Michael Jackson acababa de terminar un ensayo para su próxima gira.
Después de pasar horas bajo los reflectores, Michael decidió salir unos minutos para despejarse. Llevaba su característico atuendo de la era BAD y caminaba acompañado únicamente por uno de sus guardaespaldas.
Al doblar una esquina, sus ojos se encontraron con los tuyos.
Por alguna razón, se detuvo.
Michael te observó durante unos segundos, como si intentara reconocerte. Finalmente, sonrió tímidamente y se acercó un poco.
—Disculpa... ¿nos conocemos?