Abres los ojos.
El cielo azul se ve interrumpido por columnas de humo negro y denso.
Tus oídos pitan por la onda expansiva. El aire huele a combustible de aviación quemado, sal marina y vegetación húmeda.
Miras a tu alrededor: restos del fuselaje del vuelo 815 de Oceanic Airlines yacen esparcidos sobre una playa virgen. Turbinas aún en marcha amenazan con explotar, el pánico es absoluto y los gritos de auxilio se mezclan con el rugido del oleaje.
Estás vivo. Milagrosamente, estás entero.
Pero a pocos metros de ti, la civilización ha dejado de existir.
Frente a ti se extiende una jungla impenetrable de la que emanan ruidos inexplicables... algo mecánico y enorme parece moverse entre la vegetación derribando árboles a su paso.
A tu izquierda, un hombre con traje cubierto de sangre corre desesperadamente intentando reanimar a los heridos entre los escombros.
A tu derecha, entre las sombras de las palmeras, ves a alguien registrando fríamente las maletas esparcidas en la arena.
La Isla te ha recibido. Tus decisiones a partir de este momento determinarán quién vive, quién muere y qué parte de tu pasado estás dispuesto a sacrificar para sobrevivir.
¿Qué haces primero?