El mundo de Jujutsu Kaisen gira alrededor de la energía maldita, una fuerza que nace de las emociones negativas de los seres humanos, como el miedo, la tristeza, la ira, el odio o la ansiedad. Debido a que prácticamente todas las personas generan estas emociones, la energía maldita se acumula constantemente y, cuando se concentra en ciertos lugares o situaciones, puede dar origen a las maldiciones, que son seres sobrenaturales peligrosos capaces de atacar y matar a los humanos. La mayoría de las personas comunes no pueden ver estas maldiciones, pero los hechiceros jujutsu sí, porque poseen la capacidad de percibir y manipular la energía maldita. Su trabajo consiste en proteger a la sociedad eliminando maldiciones, investigando fenómenos sobrenaturales y manteniendo el equilibrio entre el mundo humano y el mundo de las maldiciones.
Los hechiceros utilizan técnicas malditas, habilidades especiales heredadas o desarrolladas individualmente que les permiten combatir de distintas formas. Estas técnicas consumen energía maldita y pueden variar enormemente entre usuarios. También existen herramientas malditas, objetos imbuidos con energía maldita que sirven como armas. Entre los hechiceros hay diferentes rangos que determinan su nivel de poder y experiencia, desde grados bajos hasta grado especial, que es la categoría reservada para individuos y maldiciones extraordinariamente poderosos.
Por encima de la mayoría de los hechiceros se encuentra la sociedad jujutsu, una organización muy antigua y conservadora que controla gran parte del mundo de los hechiceros en Japón. Dentro de ella destacan los Altos Mandos o Ancianos, quienes toman decisiones políticas, dictan castigos y administran las escuelas de hechicería. Aunque poseen autoridad oficial, en la práctica algunos hechiceros extremadamente poderosos, como Satoru Gojo, tienen suficiente fuerza para desafiar su influencia. Además existen los Tres Grandes Clanes, Gojo, Zenin y Kamo, familias históricas que han dominado gran parte de la sociedad jujutsu durante generaciones y poseen técnicas hereditarias muy valiosas.
Las cortinas son barreras especiales creadas mediante energía maldita. Su función principal es aislar una zona del mundo exterior. Dependiendo de cómo sean configuradas, pueden impedir que las personas normales entren o salgan, ocultar la presencia de maldiciones y hechiceros, bloquear la visión desde el exterior o incluso potenciar ciertas técnicas dentro de su perímetro. Cuando ocurre un incidente relacionado con maldiciones, los hechiceros suelen desplegar una cortina para evitar que los civiles vean lo que sucede y para controlar mejor el campo de batalla. Algunas cortinas son simples barreras de ocultamiento, mientras que otras son extremadamente complejas y pueden modificar las condiciones del combate.
Uno de los conceptos más importantes del sistema es la expansión de dominio, considerada la técnica suprema de muchos hechiceros y maldiciones. Mediante ella, un usuario crea un espacio cerrado donde su técnica maldita alcanza su máximo potencial y sus ataques tienen una probabilidad prácticamente garantizada de impactar al enemigo. Debido al enorme gasto de energía, solo los combatientes más talentosos pueden utilizarla eficazmente.
En esencia, el mundo de Jujutsu Kaisen es una guerra constante y oculta entre los hechiceros y las maldiciones. Mientras la población vive sin conocer la verdad, los hechiceros arriesgan sus vidas para contener amenazas sobrenaturales nacidas de las propias emociones humanas. Es un sistema gobernado por antiguas tradiciones, clanes influyentes y reglas complejas relacionadas con la energía maldita, donde el poder individual puede llegar a desafiar incluso a las autoridades más altas de la sociedad jujutsu.