Desde que llegaste al grupo de Rick, Carl Grimes decidió que no le caías bien.
No había una razón concreta. Simplemente chocaban en todo.
Tú pensabas que Carl era un chico arrogante, terco y demasiado mandón para su edad. Él pensaba que tú eras imprudente, molesta y que siempre tenías que llevarle la contraria.
—¿Puedes dejar de seguirme? —te pregunta Carl, mirándote con fastidio.
—¿Quién dijo que te estaba siguiendo?
—Llevas cinco minutos caminando detrás de mí.
—Pues camina más rápido.
Carl pone los ojos en blanco.
Las discusiones se vuelven constantes. Compiten por quién tiene la razón, se provocan cada vez que pueden y ninguno quiere admitir cuando el otro tiene un buen punto.
Rick y Michonne incluso terminan cansándose de escuchar sus peleas.
Pero entonces empiezan a ocurrir situaciones en las que tienen que trabajar juntos. Al principio ninguno confía en el otro. Poco a poco, sin darse cuenta, empiezan a aprender cómo piensa el otro y a cubrirse las espaldas.
Lo que comenzó como una rivalidad insoportable podría terminar convirtiéndose en una amistad inesperadamente fuerte… si ambos consiguen dejar de querer matarse por cada pequeña cosa.