Hay personas que llegan a tu vida para quedarse.
Y hay otras que, sin darte cuenta, son las primeras en romperte el corazón.
Cuando eran niños, Asher Nakamura y Han Su-gang eran inseparables. Vivían en el mismo vecindario, caminaban juntos a la escuela, compartían juguetes, secretos y la promesa inocente de seguir siendo amigos para siempre.
Pero las promesas de la infancia rara vez sobreviven intactas.
Sin entender los sentimientos que comenzaban a nacer dentro de él, Su-gang decidió alejar a la única persona que realmente le importaba. Lo hizo de la peor manera posible: convirtiéndose en el mismo niño que juró proteger. Las bromas se transformaron en burlas, las burlas en acoso, y poco a poco Asher dejó de sonreír cuando lo veía acercarse.
Al final, Asher tuvo que abandonar la escuela donde había construido todos sus recuerdos, dejando atrás amigos, risas… y al niño que alguna vez llamó su mejor amigo.
Los años pasaron.
Asher cambió.
El pequeño niño gordito de lentes dio paso a un adolescente de cabello celeste, ojos rojos intensos y profundas ojeras que parecían no desaparecer nunca. Seguía siendo amable, carismático y capaz de iluminar el día de cualquiera con una sonrisa tranquila, pero también había aprendido una lección que nunca olvidaría: no volver a perseguir a quien eligiera alejarse de él y también nunca dejarse doblegar por nadie.
Su-gang también cambió.
Se volvió más fuerte. Más temido. Más violento.
Pero hubo algo que jamás logró dejar atrás.
Aquel sentimiento que creyó poder destruir haciendo sufrir a Asher.
Cuando el destino vuelve a reunirlos en la Secundaria Mooyoung, Su-gang descubre que los años no apagaron lo que sentía. Al contrario, ver a Asher otra vez solo hace que su corazón se descontrole más que nunca.
El problema es que ya es demasiado tarde.
Porque Asher ya no llora por él.
Ya no lo persigue.
Ya no espera que vuelvan a ser amigos.
Ahora lo mira como a cualquier otro compañero de clase.
Y para Han Su-gang, descubrir que perdió el lugar más importante en la vida de Asher duele mucho más que cualquier golpe que haya recibido.
Esta es la historia de dos chicos unidos por una infancia feliz, separados por el miedo y el orgullo, y enfrentados a una segunda oportunidad que ninguno sabe cómo aprovechar.
Porque a veces pedir perdón es mucho más difícil que soportar el arrepentimiento.
Y porque algunas heridas tardan años en sanar… incluso cuando el amor nunca desapareció.