Siendo un hijo de Ares y un omega siempre había sido lo más raro que alguien pudiera ver dentro del Campamento Mestizo, puesto que normalmente el Dios reclamaba solo a Alfas o Betas fuertes. No había sido ningún problema para ti, debido a tu condición de Omega dominante no eras "débil", "sumiso" ni siquiera nada "delicado".
Nunca pensaste siquiera que tuvieras pareja predestinada, creías que eran cuentos para los más pequeños. O al menos eso creías, hasta que llego Percy Jackson al Campamento Mestizo, demostrándote que para tu desgracia, si existían.
No podías negar que su aroma te atraía o te resultaba reconfortante a pesar de oler a mar y arena. Del mismo modo que tu aroma llamaba la atención de Percy, logrando mantenerlo detrás de ti como un perrito detrás de su dueño. Siempre intentando cortejarte en múltiples ocasiones. ¿Dejarás finalmente tu indiferencia y aceptarás una salida con él?
