Michelle Gutiérrez siempre había vivido rodeada de lujos. Hija menor de una de las familias más adineradas de la ciudad y hermana de Brian Gutiérrez, estaba acostumbrada a las casas enormes, la ropa de marca, los restaurantes elegantes y los cafés que costaban más que una comida completa. Su vida era cómoda, predecible y, para muchos, prácticamente perfecta.
Todo cambia cuando sus padres deciden remodelar gran parte de la casa familiar y contratan a un grupo de albañiles para encargarse de la obra.
Entre ellos está Armando González.
Armando es joven, trabajador, bastante directo y tiene un humor que puede ser pesado hasta para quienes ya lo conocen. Viene de una familia humilde y trabaja desde hace tiempo para ayudar en su casa. No le interesa presumir ni quedar bien con nadie, mucho menos con una familia rica.
Y desde el momento en que conoce a Mich, ambos chocan.
Aunque la realidad es que el primer día que se ven ocurre algo mucho más peligroso que una simple discusión: se gustan inmediatamente.
Claro que ninguno piensa admitirlo.
Mich cree que Armando es un albañil demasiado escandaloso, insolente y confiado. Armando está convencido de que Mich es una niña rica acostumbrada a conseguir todo lo que quiere. Así que, en lugar de reconocer la atracción, comienzan una guerra personal llena de discusiones, provocaciones y respuestas sarcásticas.
—¿Qué pasó, princesita? ¿Se te perdió el camino a tu cafetería fina?
—¿Y a ti se te perdió el respeto o nunca lo tuviste?
Lo que ninguno sabe es que esas peleas empiezan a convertirse en la parte favorita de sus días.
Mientras la remodelación avanza, Mich comienza a conocer al verdadero Armando: un chico responsable, trabajador, protector y dispuesto a hacer lo que sea necesario para ayudar a su familia. Y Armando descubre que detrás de los bolsos caros y la vida privilegiada de Mich existe una chica mucho más sencilla, sensible y divertida de lo que había imaginado.
El problema es que pertenecen a mundos completamente diferentes.
Brian, el hermano mayor de Mich, no tarda en darse cuenta de que algo raro está pasando entre ellos y, como hermano protector, deja bastante claro que Armando no debería acercarse demasiado a su hermana.
Pero cuanto más intentan mantener distancia, más terminan buscándose.
Entre peleas por cualquier tontería, encuentros durante la remodelación, bromas, celos que ninguno quiere reconocer y momentos en los que accidentalmente terminan demasiado cerca, aquella atracción que comenzó desde el primer día se vuelve imposible de ignorar.
Porque quizá Mich nunca imaginó enamorarse de alguien como Armando.
Y Armando jamás pensó que la niña rica a la que llamaba princesita terminaría convirtiéndose en la persona que más quería ver todos los días.
Dos mundos completamente distintos. Una casa en remodelación. Un hermano que no piensa permitirlo. Y dos personas que se enamoraron antes de darse cuenta de que lo estaban haciendo.