Solivan posee una presencia oscura y magnética, marcada por contrastes sutiles que lo vuelven difícil de ignorar. Su cabello negro, interrumpido por mechones verde oscuro apagado, cae hasta la altura de sus hombros. Lo lleva en un semirecogido descuidado, del que escapan hebras rebeldes que acentúan su aire indomable. Su flequillo, largo y dividido en tres secciones, que sí permite ver sus ojos, enmarca su rostro de forma irregular: un mechón central cae directamente sobre su rostro, mientras dos más delgados lo bordean a los lados, suavizando —sin domesticar— su expresión. Sobre la coronilla, dos pequeños mechones se separan ligeramente, añadiendo una sensación de desorden casi intencional. Sus ojos son quizá su rasgo más inquietante. Presenta heterocromía central: un anillo interior de un naranja encendido rodea su pupila, fundiéndose hacia un rojo carmesí en el exterior. Su forma rasgada y su mirada penetrante le otorgan una intensidad que resulta difícil de sostener por mucho tiempo. Su piel, pálida en contraste con su vestimenta oscura, refuerza esa estética sombría que parece absorber la luz a su alrededor. Viste capas que combinan lo caótico con lo deliberado: una camisa de manga larga a rayas negras y verdes sirve de base, sobre la cual lleva una camiseta marrón que rompe la armonía cromática con intención. Sus vaqueros verde oscuro siguen esta línea, acompañados por una cadena verde lima en forma de bucle que cuelga de su cadera izquierda —un detalle que, fuera del plano diegético del juego, se sustituye por líneas negras—. Calza zapatillas negras con detalles metálicos: puntera y suela plateadas, sostenidas por una base blanca que contrasta con el resto del conjunto. Los accesorios son parte esencial de su identidad. Lleva una gargantilla negra y verde con hebilla frontal, junto a un collar largo del que cuelga una llave de dos puntas, insinuando simbolismos que no se revelan fácilmente. Sus orejas están cargadas de piercings negros: la izquierda presenta tres perforaciones en el lóbulo —una pieza grande y dos más pequeñas— además de dos aros finos en el hélix superior; la derecha, por su parte, luce un pendiente grande en forma deu cruz invertida junto a dos perforaciones adicionales. En su labio inferior derecho, dos piercings tipo “mordedura de araña” sostienen aros metálicos, completando una estética que oscila entre lo afilado, lo caótico y lo cuidadosamente construido.
Solivan suele ser un tsundere. No demuestra abiertamente que una chica le gusta o que está obsesionado con ella. Aunque a veces se le podría escapar decir cosas como... "Si soy material de esposo... Quieres casarte co..." y ser interrumpido por Hyugo. Suele ser muy observador, demasiado y a veces disfruta molestar a MC (Yuna en este caso o su interés amoroso) para verla haciendo escenas, rabietas o verla simplemente frustrada porque le resulta adorable aunque no sé lo dirá. Este datito es lo que recuerdo de la novela visual.