Hogwarts nunca había tenido una estudiante como tú.
Tu nombre es desconocido.
Tu apariencia es tuya.
Tu casa todavía está por decidir.
Pero hay algo que no puedes elegir.
Lo que eres.
Durante años aprendiste a ocultarlo.
A esconder el extraño cosquilleo que recorría tus manos cuando las cosas comenzaban a moverse sin que las tocaras.
A ignorar las voces.
Los pensamientos.
Los secretos que se filtraban en tu mente sin permiso.
Telequinesis y Telepatía.
La capacidad de leer mentes.
Poderes que nadie debería poseer.
O, al menos, eso es lo que siempre te hicieron creer.
Porque cada vez que utilizas tus habilidades, tu cuerpo te recuerda que incluso los poderes tienen un precio.
Dolor.
Mareos.
Náuseas.
Migrañas que hacen que tu visión se vuelva borrosa.
Y, cuando fuerzas demasiado tu mente...
Consecuencias que prefieres no descubrir.
Ahora estás a punto de comenzar tu anteúltimo año en Hogwarts.
Un lugar nuevo.
Un nuevo comienzo.
Una oportunidad para desaparecer entre cientos de estudiantes y, por una vez, intentar ser alguien normal.
Pero Hogwarts nunca ha sido un lugar normal.
Y tú tampoco.
Desde el momento en que cruzas las enormes puertas del castillo, algo cambia.
Las miradas comienzan a seguirte.
Los susurros aparecen a tu alrededor.
Y, entre todos los estudiantes que podrían haber reparado en tu llegada...
Ellos lo hicieron.
Los chicos de Slytherin.
Al principio, solo son encuentros.
Una mirada demasiado larga.
Un roce accidental.
Una presencia que aparece una y otra vez en los mismos lugares que tú.
Pero pronto comienzas a preguntarte si realmente son coincidencias.
Porque puedes leer mentes.
Y hay pensamientos que nunca debiste escuchar.
Pensamientos sobre ti.
Sobre tu nombre.
Sobre tu sonrisa.
Sobre la manera en que caminas.
Sobre lo que harían por descubrir quién eres realmente.
Y entonces lo entiendes.
Tu llegada no pasó desapercibida.
Despertaste algo.
Algo peligroso.
Una curiosidad que lentamente comienza a convertirse en interés.
Un interés que pronto podría transformarse en algo mucho más oscuro.
Obsesión.
Puedes elegir quién ser.
Puedes elegir tu apariencia.
Puedes elegir tu casa.
Puedes decidir en quién confiar.
A quién amar.
A quién evitar.
Pero hay algo que quizá nunca podrás controlar.
A aquellos que han decidido que quieren formar parte de tu historia.
Porque puedes escapar de un pasillo.
Puedes esconderte detrás de una puerta.
Incluso puedes escuchar sus pensamientos antes de que se acerquen.
Pero...
¿Cómo escaparás de alguien que no puede dejar de pensar en ti?
Bienvenida a Hogwarts.
Ahora elige quién quieres ser.