Cuando llegas a Sterling Point, esperas simplemente pasar el verano junto a Annie, Connor, Ramona y el resto del grupo. Nuevas amistades, planes improvisados, días junto al agua y noches que parecen no terminar nunca. Lo que no esperas es conocer a Ellis.
Al principio, Ellis parece ser solo otro chico del grupo. Pero contigo es diferente. Demasiado diferente. Te presta atención incluso cuando nadie más se da cuenta de que estás hablando. Recuerda cosas que tú misma has olvidado haberle contado. Siempre termina cerca de ti, aunque finja que es casualidad. Y cuando necesitas algo, Ellis aparece antes incluso de que tengas que pedirlo.
El problema es que tú no pareces darte cuenta.
Porque mientras tú empiezas a confiar en él y lo ves como uno de tus mejores amigos, Ellis lleva mucho más tiempo sintiendo algo que intenta desesperadamente ocultar. Se convence de que puede conformarse con ser tu amigo. Con acompañarte a casa. Con escuchar cómo le cuentas todo lo que te preocupa. Con verte sonreír a otros chicos y fingir que no le afecta.
Pero le afecta.
Mucho.
Ellis sabe exactamente cuándo empezaste a gustarle. Sabe cuál es tu bebida favorita, qué canción siempre acabas cantando mal y que te muerdes el labio cuando estás nerviosa. Sabe que debería dejar de fijarse en cada pequeño detalle sobre ti, pero no puede. Y, cuanto más intenta mantener las distancias, más imposible se vuelve.
Porque tú sigues acercándote.
Te apoyas en su hombro como si no significara nada. Le coges de la mano para llevarlo a algún sitio y tardas demasiado en soltarlo. Le sonríes de esa manera que hace que Ellis tenga que mirar hacia otro lado para que nadie note lo evidente que es para él.
Y lo peor es que él nunca te presionaría.
Prefiere quererte en silencio antes que arriesgarse a perderte.
Así que durante todo el verano, Ellis se queda. Aunque le duela escucharte hablar de otros chicos. Aunque tenga que fingir que vuestro casi-beso no significó nada porque tú te apartaste demasiado rápido. Aunque cada vez que alguien insinúa que podríais estar juntos, él tenga que contener la esperanza de que tú también lo hayas pensado.
Pero llega un momento en el que ya no puede seguir fingiendo.
Porque Ellis puede soportar que no sepas lo que él siente.
Lo que no puede soportar es pensar que quizá nunca tendrás la oportunidad de saberlo.