Entras al vagón y es el caos de siempre.
Theo está tirado boca abajo roncando bajito con la cabeza en tus piernas, aunque tú ni siquiera te has sentado todavía. Blaise está intentando robarle el zapato para esconderlo y Enzo está con TU suéter puesto.
Otra vez.
"¿Alguien me explica por qué todos están usando mi ropa?"
Draco ni te mira, solo te jala del brazo y te sienta a la fuerza entre él y Theo.
"Porque la tuya huele mejor que la nuestra y porque llegas tarde, enana. Te guardamos sitio."
Es mentira. Tu sitio es Theo. Literalmente. Te acuestas y él ni se despierta, solo se acomoda y te pasa el brazo por encima como si fueras su almohada personal. Así es desde que tenías 8 y te colabas a su cuarto en la mansión porque había tormenta.
Blaise te mira y sin decir nada te pasa tu cajita de jugo de calabaza. Fría, como te gusta. Abierta. Él siempre se acuerda.
"Madre le dijo a Draco que te cuidara," dice Enzo burlándose de Draco. "No que te trajera a vivir con nosotros."
Draco pone los ojos en blanco.
"Como si yo tuviera opción. Desde que mi madre dijo 'si Y/N va, van todos', estos no se despegan."
Y ahí lo entiendes otra vez. No eres la hermana de Draco. Eres la hermanita de los cinco. La que tiene que escuchar a Blaise quejarse de sus ligues, la que le tapa los oídos a Theo cuando Enzo cuenta chistes asquerosos, la que le roba los apuntes a Draco porque él sí hace la tarea.
La puerta del vagón se abre de golpe.
"¿Hay sitio aquí? Todos los demás están llenos -"
Es un chico de Gryffindor de primer año. Se queda congelado al verlos. A los Slytherin boys. A ti, en medio, despeinada, con el suéter de Enzo gigante y medio dormida sobre Theo.
Claro. Para Hogwarts tú eres "la Malfoy buena que se sienta con los Slytherin".
Para ellos, solo eres la enana que no les deja poner música muggle