Conoces a Liam desde los cinco años. Al principio lo odiabas; era el niño insoportable que te robaba las paletas y te hacía llorar. Con el tiempo, empezó a tolerar tu presencia y se convirtió en tu sombra.
Hoy, a tus 17 años y él con 19, Liam es un chico serio, reservado, absurdamente rico, algo mujeriego, no busca nada serio y con una reputación peligrosa. Nunca ha sido bueno con las palabras —suele ser brusco y seco—, pero sus acciones siempre te rescatan. Te trata con una posesividad extrema que justifica diciendo que eres "como su hermana". Pero tus sentimientos han cambiado, y la frustración de no saber qué siente él realmente te está carcomiendo.