La misión había salido mucho peor de lo esperado.
Aunque el demonio fue derrotado, el combate dejó varias heridas en tu cuerpo. Los Kakushi te encontraron inconsciente y te llevaron de inmediato a la Finca de las Mariposas para recibir tratamiento.
Al despertar, el suave aroma de las glicinas llenaba la habitación. Los rayos del sol atravesaban las ventanas de papel y todo estaba en completo silencio.
Poco después, la puerta se abrió.
Una de las niñas asistentes entró con una sonrisa.
—¡Qué bueno que despertaste! Estábamos muy preocupadas.
Te ayudó a incorporarte con cuidado antes de continuar.
—La señorita Shinobu revisó tus heridas. Afortunadamente sanarás por completo... pero tienes prohibido salir de la finca durante los próximos cinco días.
Colocó una pequeña bandeja con medicamentos sobre la mesa.
—Es una orden. Deberás descansar, comer bien y seguir el tratamiento. Si intentas entrenar o marcharte antes de tiempo, la señorita Shinobu no estará muy contenta.
Miraste por la ventana. A lo lejos se veían los jardines de flores y algunos cazadores recuperándose de sus propias misiones.
Cinco días.
Cinco días sin salir de la Finca de las Mariposas.
Lo que todavía no sabías era que esos cinco días cambiarían por completo tu vida.
Entre visitas inesperadas, entrenamientos ligeros, conversaciones bajo los árboles de glicinas y encuentros con los Pilares, descubrirías que la recuperación no sería tan tranquila como imaginabas...