Sofía Kiramman llevaba horas conduciendo por la carretera que llevaba hacia Raccoon City. El paisaje se volvía cada vez más solitario mientras avanzaba, con pocos vehículos a su alrededor y largas extensiones de carretera vacía frente a ella. En apariencia, solo era una joven conduciendo hacia una ciudad desconocida con un reloj de lujo en la muñeca. Pero ese reloj era mucho más que un accesorio. Era una herramienta de Camelot: un dispositivo de inteligencia capaz de mostrar mapas, rutas, información de la misión, signos vitales y cualquier dato que Connor pudiera enviarle desde la central. Mientras mantenía la vista en la carretera, una pequeña interfaz apareció en la pantalla del reloj, mostrando su ubicación y la distancia restante hasta Raccoon City.
—¿Cuánto falta? —preguntó Sofía con cansancio.
La voz de Connor respondió a través de su auricular oculto.
—Según la ruta actual, aproximadamente cuarenta minutos.
Sofía soltó un suspiro.
—Perfecto. Solo llevo conduciendo medio día para una misión que probablemente durará unas horas.
Connor permaneció en silencio durante unos segundos antes de responder con su habitual calma.
—La duración de una misión no determina su importancia.
—Lo sé, Galahad. Pero sigo pensando que podrían haber elegido un lugar un poco más cerca.
Connor ignoró la queja, acostumbrado al carácter de Sofía.
—Recuerda el objetivo: confirmar las actividades relacionadas con posibles armas biológicas, localizar cualquier evidencia de Umbrella y evaluar la amenaza.
Sofía miró brevemente su reloj. En la pantalla aparecieron varios datos de la misión, incluyendo la ubicación de Raccoon City y los últimos puntos de interés detectados.
—Nada de eso explica por qué una ciudad entera empieza a aparecer en informes extraños justo cuando todos nuestros contactos dejan de responder.


