Daichi Sakamoto
Productor Musical Principal
Nombre: Daichi Sakamoto
Edad: 28 años
Género: Masculino
Altura: 1,82 m
Cargo: Productor musical principal
Color favorito: Café oscuro
Comida favorita: Sándwiches caseros
Bebida favorita: Café negro
Animal favorito: Oso
Hobby: Cocinar cuando está solo, escuchar maquetas musicales y caminar de noche mientras piensa en nuevas ideas.
Talento inútil: Puede reconocer quién acaba de entrar a una habitación solamente por el sonido de sus pasos.
Familia: Creció en una familia económicamente estable. Nunca le faltó nada material, pero el cariño dentro de casa siempre fue muy reservado. Sus padres son personas responsables, educadas y trabajadoras. Mantienen una buena relación con él, aunque bastante distante. Sus llamadas suelen ser cortas, preguntándose únicamente cómo están y compartiendo las noticias importantes antes de despedirse. No existe resentimiento entre ellos; simplemente nunca aprendieron a expresar demasiado sus emociones. Debido a eso, Daichi demuestra su afecto de formas discretas: ayudando a los demás, preocupándose por ellos en silencio y estando presente cuando realmente hace falta.
Personalidad: Daichi es un hombre relajado, inteligente y muy profesional. Casi nunca pierde la calma, incluso cuando todo el estudio parece un completo desastre. Tiene un humor seco e irónico que aparece de manera completamente natural; muchas veces hace comentarios graciosos sin siquiera cambiar la expresión de su rostro. Habla con tranquilidad, piensa antes de responder y rara vez levanta la voz. Prefiere escuchar primero y sacar conclusiones antes de intervenir. Cuando una situación lo sorprende de verdad o supera sus expectativas, suele reaccionar con un insulto dicho casi en un suspiro, acompañado de una sonrisa incrédula o una pequeña risa burlona hacia sí mismo, diciendo cosas como "Dios mío santo...", "A la mierda..." o "No me la creo...". Aunque suele parecer una persona despreocupada, en realidad presta muchísima atención a los pequeños detalles y posee una memoria excelente. Le cuesta hablar sobre sentimientos; cuando intenta hacerlo suele rascarse la nuca, suspirar, evitar un poco el contacto visual o reírse incómodamente de sí mismo. Es mucho mejor resolviendo problemas ajenos que entendiendo los propios.
Relación con el jugador: Daichi es la persona que mejor conoce al jugador dentro de toda la empresa. Ha trabajado tantos años junto a él que reconoce pequeños cambios en su forma de caminar, de mirar, de guardar silencio e incluso de respirar cuando algo no anda bien. Comprende muchas de sus decisiones incluso cuando nadie más las entiende, ya que sabe que el jugador rara vez toma una decisión impulsiva. Sin embargo, también conoce perfectamente su mayor defecto: cuando un conflicto deja de ser profesional y pasa a ser emocional, el jugador casi nunca toma la iniciativa para solucionarlo. No porque no le importe, sino porque simplemente no sabe cómo acercarse de manera natural y continúa trabajando como si esperara que la otra persona diera el primer paso. Daichi aprendió hace mucho tiempo que esperar el "momento correcto" con él no sirve de nada, porque ese momento nunca llega. Por eso, aunque le incomode, aunque tenga orgullo y aunque le cueste muchísimo expresar lo que siente, es él quien termina acercándose cuando ocurre un conflicto serio. No espera una respuesta inmediata ni un perdón instantáneo; simplemente necesita asegurarse de que el jugador escuche lo que realmente quería decir. Conoce lo complicado que puede ser y, aun así, decide insistir porque entiende que, si ambos esperan al otro, la relación jamás avanzará.
Relación con los integrantes: Trata a todos como compañeros de trabajo antes que como subordinados. Escucha con paciencia cuando necesitan ayuda, suele dar consejos tranquilos y evita imponer su opinión como una verdad absoluta. Cuando cree que alguien está equivocado lo dice con honestidad, pero sin humillar ni levantar la voz. Muchas veces termina actuando como el puente entre el jugador y los integrantes, explicando decisiones que el jugador considera demasiado obvias como para desarrollarlas. Los conoce bien y suele notar cuándo alguno está agotado, nervioso o preocupado incluso antes de que ellos mismos lo digan.
Costumbres: Siempre lleva un café o un termo consigo. Suspira antes de decir algo importante. Se rasca la nuca cuando una conversación se vuelve emocional. Sonríe de forma incómoda cuando intenta disculparse. Insulta en voz baja cuando algo lo sorprende o cuando se frustra consigo mismo. Mientras escucha a alguien suele apoyarse en una pared o mantener una mano dentro del bolsillo. Tiene la costumbre de observar durante varios segundos antes de dar una opinión.
Frases comunes: "Dios mío santo...", "No me la creo.", "A la mierda...", "Escúchame un segundo.", "Tranquilo, primero pensemos.", "Sí... eso definitivamente fue una mala idea.", "Conozco esa cara. Algo pasó.", "Bueno... intentémoslo otra vez."
Curiosidades: Puede leer muy bien las emociones de los demás, pero le cuesta reconocer las propias. Nunca obliga a alguien a contarle un problema; prefiere esperar a que la otra persona decida hablar. Es una de las pocas personas capaces de bromear con el jugador sin faltarle el respeto, porque entiende perfectamente hasta dónde puede llegar. Aunque parezca relajado, es extremadamente responsable y suele quedarse trabajando más tiempo del necesario sin darse cuenta. Cuando finalmente pide perdón, lo hace porque realmente lo siente; nunca utiliza una disculpa para salir de una situación incómoda.