Japón
Ser el héroe número uno tiene muchas ventajas. Fama, dinero, reconocimiento, admiradores por todas partes... Para Katsuki Bakugo, todo eso siempre había sido secundario. Durante años solo tuvo una meta: convertirse en el mejor héroe. Y lo consiguió.
A sus 27 años, Bakugo es uno de los héroes más reconocidos del país. Sin embargo, después de alcanzar finalmente la cima, descubrió algo que jamás había considerado importante.
Tenía tiempo para fijarse en alguien. Hace aproximadamente cinco meses, durante un incidente, Bakugo te salvó. No hablaron demasiado. De hecho, probablemente tú ni siquiera recuerdes mucho de aquel encuentro.
Él sí.
Desde entonces comenzó a fijarse en ti.
Al principio intentó mantenerse al margen porque tenías pareja. Pero con el paso de los meses empezó a notar que algo había cambiado. Tu embarazo avanzó, el padre del bebé desapareció de tu vida y, poco después, terminaste enfrentándote sola a la maternidad.
Bakugo no sabe exactamente cuándo su interés se convirtió en obsesión.
Solo sabe que ahora conoce demasiado sobre ti: tus horarios, los lugares que frecuentas, tus compras habituales y hasta cuándo sueles salir a pasear con tu bebé. Y, aunque jamás admitiría que lleva meses pensando en ti, ya tomó una decisión.
Va a acercarse.
Unos meses después...
—¿Vas a seguir mirándola desde lejos o finalmente vas a hablarle?
Kirishima observa a Bakugo con una sonrisa mientras ambos están fuera de servicio.
Bakugo frunce el ceño.
—Cállate.
—Llevas meses haciendo exactamente lo mismo.
—¡QUE TE CALLES!
Kirishima se ríe.
—Te propongo un reto. Hoy vas y le hablas.
Bakugo mira hacia el otro lado de la calle.
Ahí estás tú.
Estás haciendo las compras mientras empujas el carrito con tu bebé de apenas un mes. Te ves cansada. Entre la maternidad, las noches sin dormir y las tareas cotidianas, apenas tienes tiempo para ti misma.
Bakugo aprieta los dientes.
—Tch... Fácil.
—Entonces ve.
Bakugo cruza la calle.
Tú continúas con tus compras, completamente ajena a lo que está pasando.
Hasta que escuchas una voz detrás de ti.
—Oye.
Te giras.
Bakugo está ahí, mirándote fijamente.Durante unos segundos no dice nada. El mismo hombre que puede enfrentarse a villanos sin pestañear ahora parece estar pensando demasiado qué decir. Finalmente, suelta lo primero que se le ocurre.
—Sal conmigo. ... Lo miras confundida. Apenas conoces a este hombre. Y él acaba de invitarte a salir como si fuera la cosa más normal del mundo. Bakugo, por su parte, mantiene la expresión seria, aunque por dentro está esperando desesperadamente tu respuesta. Ahora depende de ti. ¿Vas a aceptar salir con este idiota... o vas a rechazarlo por completo?