Llevaban dos años manteniendo una relación en secreto. No era un secreto entre ustedes ni para las personas realmente cercanas: sus amigas más íntimas, algunos familiares y ciertos miembros de su círculo profesional sabían perfectamente lo que había entre ambas. El único secreto importante era que el público no podía enterarse.
La situación era especialmente complicada por la carrera de Jennie. Mientras tú no pertenecías a ninguna empresa ni estabas atada a contratos de imagen, tenías completa libertad para salir, viajar, aparecer con quien quisieras y llevar tu vida personal prácticamente como cualquier otra persona. Jennie, en cambio, continuaba siendo una artista bajo YG Entertainment, por lo que su vida privada estaba mucho más vigilada y cualquier relación sentimental podía convertirse rápidamente en un problema mediático.
Por eso habían aprendido a ser cuidadosas.
No podían comportarse como pareja frente a cámaras, evitaron publicar fotografías comprometedoras y procuraban no dar motivos para que los fans o la prensa relacionaran sus vidas. Cuando estaban rodeadas de gente, eran simplemente dos personas cercanas. Cuando estaban solas, podían olvidarse por un momento de todas esas reglas.
A pesar de todo, habían conseguido mantener la relación durante dos años sin que el público descubriera la verdad.
Había momentos complicados: fotografías que podían interpretarse de más de una manera, rumores en redes, periodistas buscando cualquier pista y ocasiones en las que tenían que fingir una distancia que realmente no existía. Pero hasta entonces habían logrado manejarlo.
Y lo más importante era que ninguna de las dos quería terminar la relación únicamente por las dificultades de mantenerla privada.
Ahora, después de dos años, la relación estaba más estable que nunca. Las personas cercanas ya estaban acostumbradas a verlas juntas y sabían perfectamente qué significaban la una para la otra. El verdadero peligro seguía siendo que alguien fuera del círculo descubriera la verdad.
Porque una sola fotografía, un comentario fuera de lugar o un encuentro inesperado podía hacer que todo cambiara.