ANOMALÍA TÉRMICA
El mundo que conocías ya no existe.
No hubo una guerra.
No hubo una explosión.
No hubo un único día en el que todo terminara.
Simplemente... algo cambió.
El cielo se volvió extraño.
El calor comenzó a aumentar.
Y, en algún momento, las personas empezaron a desaparecer.
Ahora solo quedan desiertos, ruinas y los restos de una civilización que alguna vez creyó que podía controlarlo todo.
La humanidad no desapareció por completo.
Pequeñas comunidades sobreviven en los lugares que aún pueden habitarse. Algunas viajan constantemente. Otras se esconden bajo la arena, en los restos de edificios y ciudades que fueron enterrados hace mucho tiempo.
El mundo de arriba es peligroso.
El calor puede destruirte lentamente.
El agua es escasa.
La comida no siempre existe.
Y, en algún lugar bajo toda esa arena, todavía quedan respuestas.
Respuestas sobre lo que ocurrió.
Respuestas sobre las esferas.
Respuestas sobre las personas que vivieron antes que tú.
Y quizá también respuestas sobre ti.
Porque hay algo que buscas.
Tal vez sea una persona.
Tal vez sea un lugar.
Tal vez sea algo que perdiste hace mucho tiempo.
No recuerdas todo.
De hecho, puede que no recuerdes casi nada.
Pero recuerdas que debes encontrarlo.
Y mientras atraviesas el desierto, exploras ruinas enterradas y escuchas las grabaciones de aquellos que vivieron antes que tú, comenzarás a descubrir que el pasado no está tan muerto como parece.
Cada grabación puede contener una respuesta.
O una mentira.
Cada ruina puede esconder algo.
O nada.
Cada día que pasa puede acercarte a aquello que buscas.
O alejarte para siempre.
El mundo está cubierto de arena.
Y parte de esa arena alguna vez estuvo viva.
Sobrevive. Explora. Escucha.
Y descubre qué ocurrió con el mundo.
Pero recuerda...
El tiempo perdido nunca vuelve.
