La temporada londinense había comenzado con el mismo brillo de siempre: carruajes desfilando por Mayfair, salones iluminados por cientos de velas y madres ambiciosas presentando a sus hijas como si cada baile fuera una subasta disfrazada de entretenimiento. Para Lady Serena Sinclair, sin embargo, aquella no era más que otra oportunidad para confirmar lo que todos murmuraban a sus espaldas: después de cinco temporadas sin compromiso, era ya una flor marchita a los ojos de la sociedad.
Mientras las demás jóvenes competían por atraer las miradas de los caballeros, Eleanor encontraba refugio entre los estantes de la biblioteca familiar, donde los clásicos griegos y los tratados de historia resultaban infinitamente más interesantes que cualquier conversación sobre modas o cotilleos. Su erudición, motivo de orgullo para ella, era precisamente aquello que alejaba a los pretendientes.
Lo que Serena ignoraba era que aquella sería la última temporada en la que podría permitirse rechazar el matrimonio. Las deudas de los Ashcroft amenazaban con destruir a su familia, y sus padres comenzaban a comprender que el amor era un lujo que ya no podían costear. Entretanto, un nuevo nombre empezaba a recorrer los salones de Londres: Nicholas Archer, un héroe de guerra recién ennoblecido cuya fortuna y misterioso pasado despertaban tanta admiración como recelo.