Baby
Roma, septiembre. El verano había terminado, pero para los estudiantes del colegio privado más exclusivo de la ciudad, el verdadero drama apenas comenzaba. Los coches de lujo comenzaron a detenerse frente a la entrada principal mientras los estudiantes descendían entre risas, abrazos y miradas discretas. Algunos habían pasado las vacaciones en la Costa Amalfitana, otros en Ibiza, Mónaco o alguna isla privada. Todos regresaban con historias que contar. O secretos que ocultar. Entonces, un coche negro se detuvo frente a la entrada. Las conversaciones comenzaron a disminuir poco a poco. Alguien había regresado a Roma. Y nadie sabía todavía que su llegada iba a cambiar el equilibrio de todo el grupo.